Análisis de experiencias y proyectos sobre gestión de la diversidad en los centros y en el aula:
TRABAJAR
CON LA DIVERSIDAD PARA ROMPER DESIGUALDADES
Una experiencia de trabajo con alumnos de Garantía Social en riesgo de
exclusión social
Profesor de educación básica en Garantía Social y miembro de la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de la Comunidad de Madrid
El
título es demasiado ambicioso y un poco engañoso. No rompemos las desigualdades
¡qué más quisiéramos! Somos conscientes de que a penas logramos hacer de muro
de contención para que no se agranden más todavía.
1. ¿De dónde parto para el
análisis de la experiencia que tenemos?
De la conciencia clara de que el Programa de Gª Social es resultado del fracaso del sistema educativo en
su necesaria respuesta a todo el alumnado sin ningún tipo de exclusión. El
sistema educativo, junto a otras estructuras de la sociedad, expulsa a muchos
fuera de él y les pone en el camino del fracaso y de la marginalidad. En la
producción de la reproducción social que se le encomienda hay un número
importante de alumnado que debe ser situado en los niveles más bajos para
responder a las necesidades del sistema. Aquí habría que hacer referencia
explícita a documentos determinados que analizan este fenómeno (Castells, Michea, Fernández de Castro, Apple...).
Se les posiciona como gente que tiene que ser educada en la ignorancia,
entendida como acriticidad, para ser manipulables y
fácilmente gobernables en lo político, en lo cultural y en el mundo laboral.
Nuestra experiencia con este alumnado segregado y
situado en los márgenes es que se puede iniciar un proceso de construcción de
sujetos y ciudadanos capaces de tomar su vida en sus manos con responsabilidad.
Ello requiere retomar todo un proceso manifestado como abierto durante toda la
vida que implica que cada uno ha de construirse a sí mismo como sujeto
individual en el seno de la construcción del sujeto colectivo humano. Y podemos
observar que, en breve tiempo, cuando se facilitan estos procesos las personas
peor tratadas por la escuela y la sociedad son capaces de dar respuestas
insospechadas y altamente esperanzadoras.
2. La experiencia concreta: los
Programas de Garantía social con jóvenes en situación de riesgo social. Las
Unidades de Formación e Inserción Laboral. Tres fases: 1er Ciclo, 2º Ciclo,
inserción laboral y seguimiento. Su contenido: formación básica, formación
profesional, formación y orientación laboral, la tutoría, las actividades
complementarias y el programa de inserción laboral.
3. Proponemos un modelo de
convivencia en el que la acogida, la escucha como parte de la construcción de
prácticas de diálogo, el trabajo de las emociones y sentimientos, la paciencia
pedagógica y la firmeza, las normas de funcionamiento, el clima de centro, el
equipo docente y la comunidad educativa, son elementos fundamentales.
4. Lo que presenta de alternativo
y creativo este trabajo: producir experiencias positivas de convivencia y
relación humanas; respeto a los procesos que se desarrollan en el centro y en
cada persona, incluido el profesorado; la práctica de la paciencia, el
desarrollo de la ternura y las emociones, la fuerza de la firmeza y la
coherencia; el equipo docente se reconoce como equipo y la producción de
conciencia de centro; los otros entre los otros igual a nosotros entre
nosotros; vivir en el conflicto, el conflicto generador de vida.
5. Los problemas de la vida
diaria: las difíciles relaciones humanas, la relación con el otro sexo
(relaciones de género); nuestros inmigrantes, nuestra riqueza; el acceso al
mundo laboral y los problemas de la inserción.
Es difícil entender los que vivimos con nuestro
alumnado si no entendemos el marco social en que todo esto sucede.
6. Las perspectivas de futuro de
nuestro trabajo con este alumnado están marcadas por la LOCE y el marco ideológico en que sucede: la
escuela del capitalismo total. En este marco nuestros alumnos forman parte de
los desechables, los invisibles y muy vulnerables. En el mejor de los casos
formarán parte del “precariado”.
También esas perspectivas
están marcadas por la toma de conciencia de esta realidad y la capacidad de
resistencia a la misma por parte de todos nosotros. De nuestra capacidad para
entender que, con cualquier ley que nos impongan, se puede ejercer y
desarrollar la capacidad de ser sujetos, de mantener el compromiso ético que se
nos pide, de defender lo público como el espacio propicio de vivir la
diversidad en la igualdad y la solidaridad y crecer desde ella.