Análisis de experiencias y proyectos sobre gestión de la diversidad en los centros y en el aula:

TRABAJAR CON LA DIVERSIDAD PARA ROMPER DESIGUALDADES

Una experiencia de trabajo con alumnos de Garantía  Social en riesgo de exclusión social

Julio Rogero

Profesor de educación básica en Garantía Social y miembro de la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de la Comunidad de Madrid

 

El título es demasiado ambicioso y un poco engañoso. No rompemos las desigualdades ¡qué más quisiéramos! Somos conscientes de que a penas logramos hacer de muro de contención para que no se agranden más todavía.

 

1.       ¿De dónde parto para el análisis de la experiencia que tenemos?

 

De la conciencia clara de que el Programa de Social es resultado del fracaso del sistema educativo en su necesaria respuesta a todo el alumnado sin ningún tipo de exclusión. El sistema educativo, junto a otras estructuras de la sociedad, expulsa a muchos fuera de él y les pone en el camino del fracaso y de la marginalidad. En la producción de la reproducción social que se le encomienda hay un número importante de alumnado que debe ser situado en los niveles más bajos para responder a las necesidades del sistema. Aquí habría que hacer referencia explícita a documentos determinados que analizan este fenómeno (Castells, Michea, Fernández de Castro, Apple...). Se les posiciona como gente que tiene que ser educada en la ignorancia, entendida como acriticidad, para ser manipulables y fácilmente gobernables en lo político, en lo cultural y en el mundo laboral.

 

Nuestra experiencia con este alumnado segregado y situado en los márgenes es que se puede iniciar un proceso de construcción de sujetos y ciudadanos capaces de tomar su vida en sus manos con responsabilidad. Ello requiere retomar todo un proceso manifestado como abierto durante toda la vida que implica que cada uno ha de construirse a sí mismo como sujeto individual en el seno de la construcción del sujeto colectivo humano. Y podemos observar que, en breve tiempo, cuando se facilitan estos procesos las personas peor tratadas por la escuela y la sociedad son capaces de dar respuestas insospechadas y altamente esperanzadoras.

 

2.       La experiencia concreta: los Programas de Garantía social con jóvenes en situación de riesgo social. Las Unidades de Formación e Inserción Laboral. Tres fases: 1er Ciclo, 2º Ciclo, inserción laboral y seguimiento. Su contenido: formación básica, formación profesional, formación y orientación laboral, la tutoría, las actividades complementarias y el programa de inserción laboral.

 

3.       Proponemos un modelo de convivencia en el que la acogida, la escucha como parte de la construcción de prácticas de diálogo, el trabajo de las emociones y sentimientos, la paciencia pedagógica y la firmeza, las normas de funcionamiento, el clima de centro, el equipo docente y la comunidad educativa, son elementos fundamentales.

 

4.       Lo que presenta de alternativo y creativo este trabajo: producir experiencias positivas de convivencia y relación humanas; respeto a los procesos que se desarrollan en el centro y en cada persona, incluido el profesorado; la práctica de la paciencia, el desarrollo de la ternura y las emociones, la fuerza de la firmeza y la coherencia; el equipo docente se reconoce como equipo y la producción de conciencia de centro; los otros entre los otros igual a nosotros entre nosotros; vivir en el conflicto, el conflicto generador de vida.

 

5.       Los problemas de la vida diaria: las difíciles relaciones humanas, la relación con el otro sexo (relaciones de género); nuestros inmigrantes, nuestra riqueza; el acceso al mundo laboral y los problemas de la inserción.

 

Es difícil entender los que vivimos con nuestro alumnado si no entendemos el marco social en que todo esto sucede.

 

6.       Las perspectivas de futuro de nuestro trabajo con este alumnado están marcadas por la LOCE  y el marco ideológico en que sucede: la escuela del capitalismo total. En este marco nuestros alumnos forman parte de los desechables, los invisibles y muy vulnerables. En el mejor de los casos formarán parte del “precariado”.

 

También esas perspectivas están marcadas por la toma de conciencia de esta realidad y la capacidad de resistencia a la misma por parte de todos nosotros. De nuestra capacidad para entender que, con cualquier ley que nos impongan, se puede ejercer y desarrollar la capacidad de ser sujetos, de mantener el compromiso ético que se nos pide, de defender lo público como el espacio propicio de vivir la diversidad en la igualdad y la solidaridad y crecer desde ella.