Análisis de experiencias y proyectos sobre gestión de la diversidad enlos centros y aulas : 

EL TRATAMIENTO DE LA DIVERSIDAD: PARA UNA DIDÁCTICA DE LA HETEROGENEIDAD

Montserrat Clapers y Neus Baches

Grupo de profesores La Font. Grup de trabajo para la atención de la diversidad en la ESO

El problema

El tratamiento de la diversidad es una de las cuestiones claves en la actual enseñanza secundaria obligatoria. Las diferencias grandes con que nos llegan los chicos y chicas a las aulas cuestionan los actuales planteamientos didácticos y organizativos de los institutos. No nos engañemos, hay un gran desconcierto en la comunidad educativa respecto a como abordar el problema de la diversidad en la enseñanza obligatoria. Nosotros pensamos que hay dos factores que confluyen en este problema.

 

a)      Por un lado la indiscutible diversidad de intereses, orígenes sociales, ideológicos y nacionales de los alumnos que están provocados para la mobilidad de la inmigración pero no sólo por este hecho. También los cambios en la estructura familiar tradicional, la crisis de autoridad paterna, el abandono más o menos explícito en que están muchos chicos, los medios tecnológicos que tienen para abrazar subculturas que los independicen cada vez más de los adultos, la inestabilidad emocional y social de los padres... Todos estos factores ayudan a que nuestros alumnos lleguen a clase con un abanico de aptitudes y actitudes enorme. Es muy difícil ya encontrar motivaciones compartidas o habilidades intelectuales comunes o pautas de conducta exigibles a todos por igual. Una clase es un mosaico diverso y heterogéneo enfrentado a un objetivo común. Cualquier dinámica en este contexto deberá tener en cuenta el conflicto.

b)      El segundo factor que incide en el planteamiento del problema de la diversidad es la forma como la institución educativa aborda esta diversidad. El modelo general de los institutos está basado en el concepto que la mayoría de gente tiene de la educación no obligatoria. Es decir, una escuela para unos cuantos que tienen unos niveles adecuados para seguir unas explicaciones magistrales de unos especialistas en conocimientos específicos y que quieren aprobar unos exámenes que demuestran que tienen un nivel de salida que les permite acceder a un nuevo estatus. Cuando una institución que está diseñada para hacer esto afronta una población indiscriminada de alumnos que llegan con una enorme diferencia de nivel, con muchos de ellos incapacitados para atender explicaciones larguísimas sobre temas que no les interesan, ve sus fundamentos zarandeados y sabe que está ante una crisis.

Las alternativas

Ante una situación como ésta, las escuelas deben optar por renovarse y cambiar, adaptándose a la nueva tipología de alumnos o bien seguir igual i hacer que los alumnos se adapten a las estructuras que tenemos.

Por lo que parece, la opción mayoritaria ha sido la segunda. Se han mantenido los métodos y las estructuras de las escuelas no  obligatorias y se intenta homogeneizar al alumnado para que se adapte lo mejor posible. Por ello son tan frecuentes las estrategias de separación de alumnos en función de su tipología a fin de que sean cuanto más homogéneos mejor y cuadren mejor con nuestras formas de hacer tradicionales. Las aulas taller, las aulas de integración o de inmigrantes, las aulas puente, las UACs, los grupos flexibles, los grupos de nivel, las variables de refuerzo, las aulas de psicopedagogía.... cualquier cosa que reagrupe a los alumnos para hacerlos lo más parecidos posible a las clases de antes donde todos eran más o menos iguales y las didácticas de la homogeneidad tenían sentido. Y como que ni de esta forma conseguimos lo que pretendemos acabamos recibiendo con indisimulada satisfacción las propuestas regresivas del gobierno del PP que institucionaliza por decreto los itinerarios donde por fin se pondrá a cada alumno en el cajón que le corresponde.

Este modelo de separar alumnos para que se adapten a la estructura escolar es consecuencia de la falta de alternativa. Si no hacemos lo que sabemos hacer, qué podemos hacer? No nos han preparado para ser educadores, sino para ser profesores transmisores de conocimientos específicos. No se conoce ni se pide la didáctica de la heterogeneidad.

Una didáctica de la  heterogeneidad

Pero nosotros pensamos que el camino es precisamente éste: una didáctica de la heterogeneidad. Una didáctica que no considere a unos cuantos alumnos “diversos” por origen o conducta o aptitudes, y al resto “normales”, sino que contemple la diversidad de cada alumno, la especificidad de sus intereses y capacidades. Queremos una didáctica que sea válida para todo el mundo independientemente de su situación o capacidad.

Tendrá que ser una didáctica fundamentada en una clarificación del objetivo de la enseñanza obligatoria que no es preparar a los alumnos para que tengan un determinado nivel de conocimientos en unas áreas específicas sino que aprendan tanto como puedan a partir de lo que saben de aquello que marca el currículo.

Y, además debe partir de la convicción de que los grupos heterogéneos son más eficaces en la consecución de los objetivos de la ESO. Porque las dificultades o tensiones que aporta la diversidad son un capital de aprendizaje social y emocional que redunda no sólo en la mejor formación humana sino también en la mejor preparación intelectual y técnica.

Buscamos una didáctica que no sea uniformadora ni rígida para los profesores sino que respecte sus peculiaridades y especiales habilidades.

Una didáctica que plantee actividades de aprendizaje que todos puedan realizar independientemente del nivel que tengan, que se fundamente en la capacidad de autoaprendizaje, en la colaboración del grupo y en la autonomía de los alumnos que se ven en la necesidad de tomar decisiones constantemente.

Una didáctica que evalúa los procesos y no los resultados, que aprueba a aquellos alumnos que han aprendido tanto como han podido sin tener en cuenta el nivel conseguido y es capaz de suspender a los que –independientemente de su nivel- no hayan hecho todo lo posible  por aprender.

Y en este anhelo nos encontramos. Disponemos de un marco teórico que denominamos ideario y que revisamos periódicamente. Pretende ser una forma coherente de encajar nuestras propuestas como las piezas de un rompecabezas. El rompecabezas es la educación obligatoria hoy. Y contamos también con nuestra propia compañía cuando compartimos iniciativas, fracasos y éxitos. Una compañía que demuestra el poder del trabajo en grupo, porque sostiene, critica, anima, apoya o estimula nuestra tarea diaria a la luz de la idea que nos une: defender que los niños y adolescentes reciban una educación que potencies us capacidades independientemente de su situación personal o social y no los discrimine por ningún criterio ajeno a ellos mismos.